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¿Quieres jugar?

Existirá alguna persona que cuando piensa en su infancia, no recuerde con nostalgia algún juego con los amigos, los vecinos, la familia o los compañeros de la escuela; por ejemplo jugar lotería, jugar con la pelota, con una cuerda, las escondidas, las adivinanzas, el avión, la matatena, el yoyo, el trompo, el balero, los palitos chinos.

 

Cuántas tardes o vacaciones las dedicamos a jugar y convivir con alguien, sonrisas, recreos, horas y horas de interminable diversión. ¡Cuántos recuerdos!

Family lying on floor, putting together jigsaw puzzle, parents smiling at each other

 

Pero más allá de la diversión, el juego es una actividad que ofrece tantos y tantos beneficios en el desarrollo integral de cualquier niño. Cada juego puede ofrecer diversas habilidades para la vida y es bueno reflexionar en sus innumerables beneficios.

 

Lo más importante es ofrecerles a nuestros hijos en desarrollo, la posibilidad de desarrollar innumerables habilidades que los pueden utilizar en su vida diaria.

 

Reflexionando en lo que podemos desarrollar a partir de una actividad tan cotidiana como jugar, podemos encontrar:

 

  • Desarrollar capacidad de observación, de características o de deducción a partir de la observación, por ejemplo con la lotería, con el juego de adivina quién, con el juego de “veo veo, qué es, una cosita y qué cosita es, empieza con la …”, un rompecabezas donde viendo las piezas su forma, sus colores, podemos saber dónde colocarlas.
  • Desarrollar la memoria, que tiene la particularidad de que al ejercitar la memoria a la larga se pueda evitar el deterioro de la mente en las personas mayores, por ejemplo con el memorama, o con el juego de “caricaturas, presenta, nombres de:” donde debemos memorizar lo que otros dicen para no repetir las mismas palabras.
  • Desarrollar la lógica al deducir o predecir jugadas, por ejemplo con el dominó, hay tantas variedades diferentes en el mercado; con el ajedrez, donde necesitamos predecir varias jugadas adelantadas y llevar a nuestro oponente a caer en las jugadas peligro que los lleven a perder, o el rummy que nos permite ir modificando algunas secuencias para formar otras diferentes, las damas chinas donde yo desarrollo una secuencia en cierta posición que me permita llevar mis canicas al otro lado del tablero con menos jugadas que mi oponente.
  • Desarrollar la creatividad, por ejemplo con un lego o cualquiera de sus versiones, donde puedo formar diferentes construcciones, cada vez más complejas, o con una plastilina donde modelamos lo que nuestra mente nos permita, unos colores o unas crayolas donde puedo mostrar alguna imagen que tengo en mi cerebro y la plasmo en una hoja.
  • Desarrollar la tolerancia a la frustación, con cualquiera de los juegos de azar donde al perder y aceptar que no gané, aprenda a aceptar que las cosas pueden tener un final no satisfactorio y que tengo que aprender a aceptar la derrota.
  • Desarrollar físicamente a los niños, al estar activos, moviéndose, jugando por ejemplo el tiro al blanco, encestar una pelota, lanzar un balón en una portería, jugando con patines, o bicicleta.
  • Desarrollar la psicomotricidad fina como al hacer pulseras con hilo y cuentas de colores, o dibujando usando un espirógrafo.
  • Desarrollar valores como la paciencia, la tolerancia, el respeto por los compañeros, el amor por los amigos y compañeros; al entender que en los juegos hay reglas a las que me tengo que sujetar y que así como la vida tiene reglas que tengo que cumplir para llevar una vida más sana y tranquila.

 

Por supuesto que también hay en el mercado juegos que nos pueden alterar emocionalmente como los que son violentos o solamente observo algún carrito dando vueltas y vueltas. Y aparte de todo pueden ser muy gravosos.

 

Muchos juegos pueden ser muy económicos por ejemplo: muchos hemos observado a algún bebé pasando horas y horas con unos recipientes de plástico o con una caja de cartón.

 

Utilicemos nuestra capacidad para ofrecerles a nuestros hijos desde muy pequeños todo tipo de juegos con ventajas para su vida, no es necesario preguntarle a él qué juego quiere, nosotros podemos analizar, por nuestra experiencia cuál es el juego que le conviene; tampoco es necesario comprar el juego de moda, el que tienen todos los compañeros, a veces es mejor que nuestro hijo tenga el juego diferente al de todos los demás, el que es original.

 

No perdamos la oportunidad de ofrecerles a nuestros hijos un enorme abanico de aprendizajes, démosles diferentes tipos de juegos que desarrollan diversas habilidades, dejemos que ellos jueguen y pensemos un poco antes de comprar cualquier juego, qué pueden aprender de él.

 

Y si además jugamos con él para pasar un tiempo juntos, estableciendo lazos que nos acerquen, puede ser mucho más ventajoso.

Escrito por:

Raquel Cázares Munguía.

 

Bibliografía.

Santandreu, Rafael; 2014; Las gafas de la felicidad: descubre tu fortaleza emocional, Ed. Grijalbo.

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2018/09/16

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