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¿Niños FELICES?

En la actualidad es más común ver niños y jóvenes que no saben cómo organizar su tiempo, con poca capacidad para controlar su frustración, falta de civismo y empatía por el otro, poco compromiso y responsabilidad ante sus deberes y responsabilidades, falta de respeto al otro o a cualquier autoridad, vulnerables académica y emocionalmente, apegados totalmente a la tecnología, viviendo en un mundo de inmediatez donde la paciencia no se pone en práctica, donde lo que se desea se obtiene casi en el momento en que se solicita y no se trabaja nada para obtenerlo…pero, ¿realmente los pequeños que viven así son niños felices? La principal respuesta de los padres de familia ante la búsqueda de la mejor formación o educación de sus hijos es: “quiero que sea feliz”. ¿De verdad les estamos dando todas las herramientas que necesitan para ser niños felices? Desde mi punto de vista, el estilo de educación que en la actualidad le estamos dando a nuestros hijos en casa no es el mejor camino para alcanzar su felicidad.

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Una de las causas principales del panorama que planteo al inicio de este escrito es: la falta de rutinas, estructura y límites claros y congruentes en casa. Les damos todo lo que piden, los sobre estimulamos con juguetes y regalos, les premiamos por cada logro o simplemente por cumplir con sus responsabilidades, les dejamos utilizar su tiempo libre como gusten con tal de que como padres de familia podamos tener “tiempo para nuestros pendientes” y evitar conflictos, evitamos “guerras” y dejamos que ellos decidan para no “desgastar” la relación con ellos o evitar el incómodo “berrinche”; sin embargo, evitarle a los pequeños ciertas situaciones donde tengan que trabajar la paciencia, la tolerancia a la frustración, el autocontrol, entre otros, más allá de formar hijos infelices, les estaremos dando las herramientas necesarias para que se conviertan en seres humanos empáticos, tolerantes, solidarios, pacientes, con capacidad de adaptarse a cualquier situación, que sepan resolver problemas y superar retos, que puedan sentirse autorrealizados y plenos.

 

Los niños que crecen sin límites y una rutina clara desde pequeños están constantemente probando hasta dónde podrán llegar, crecen con cierta inseguridad al no saber qué pasará en el día, qué sigue después de la escuela, en qué momento pueden jugar y a qué hora es necesario irse a acostar para tener tiempo de descanso adecuado a su edad y entonces alcanzar mejor rendimiento durante el día y crecer de manera óptima.

 

“Muchos padres de familia no se dan cuenta que el invertir un poco de tiempo en establecer una rutina diaria y establecer ciertos límites cuando sus niños son muy pequeñitos, les va a facilitar enormemente la vida familiar más adelante”. (http://www.padresysushijos.com/html/01articulos/005_limitesrutina.html ,RobertaMaso-Fleischman, Ph.D).

 

Los límites le indican al niño que toda actividad tiene una duración. Como la palabra denota: “puedes, hasta acá – pero más allá, NO.”

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¿Cuándo tendríamos que empezar con la rutina diaria y los límites? Cuando los niños son pequeños, desde que son bebés; pero si por alguna razón no lo comenzaron a esta edad, nunca es tarde. Los límites le dejan claro al niño que toda actividad tiene un inicio y un fin, que toda conducta tendrá una consecuencia lógica. Aquí la constancia se vuelve fundamental en la creación de hábitos en los niños.

 

La rutina al principio es muy sencilla, implica seguir las necesidades físicas del niño: se la alimenta seis o siete veces durante un día, cada tres o cuatro horas, el alimentarlos toma aproximadamente una hora con el cambio de pañal, poco a poco, el bebé y su madre van desarrollando un patrón de horario de comidas. Es importante que el baño se haga a la misma hora todos los días para que forme parte de dicha rutina.

 

¿Por qué es importante la rutina diaria? Porqué el bebé va internalizando el orden de la rutina, y la repetición y la constancia del horario le van dando cierta seguridad frente a la incertidumbre de la vida, lo mismo pasa con los niños pequeños.

 

El establecer una hora para acostar a su hijo temprano y mantenerla no es fácil, especialmente para una madre primeriza, pero los beneficios son enormes! Primeramente asegura el descanso del niño y luego, la madre tendrá tiempo para ella y sus intereses.

 

A medida que el niño va creciendo, la rutina diaria se tornará más compleja. Se incluirán la hora de la siesta, la comida, las horas de uso de la tecnología, de la televisión, los deportes, los momentos de esparcimiento, etc y, poco a poco, se van introduciendo las normas de conducta de higiene y los límites.

 

El horario es imprescindible a la hora de educar. Cuando las actividades se repiten día tras día, el niño entiende que hay una secuencia lógica y aprende a anticipar qué actividad viene después y a prepararse para llevarla a cabo, lo normal es que un niño que sabe lo que viene después no tenga demasiados problemas en cambiar de actividad, sabe que después de cenar se irá a la cama y lo vive con naturalidad porque así ha sido desde que ha nacido; por eso, cuando no existe un horario fijo y cada día se actúa de una manera diferente, los niños no poseen ese referente que les permite anticipar lo que viene después. En esos casos es normal que surja el conflicto, pues los niños dependen de la voluntad cambiante del adulto y no de una estructura clara a la que habituarse.

 

No haber tenido un horario hasta el momento puede deberse a múltiples causas, pero eso no significa que no estemos a tiempo de intentarlo en la actualidad. Los niños, sobre todo si son pequeños, se adaptan fácilmente a los cambios, sobre todo si contribuyen a que se sientan mejor. Algo parecido sucede con el orden, al niño, por ejemplo, le resulta mucho más fácil irse a dormir si lo hace siempre en el mismo sitio y con condiciones ambientales similares. Tener su cama, su mesa de estudio, etc., le ayudan a sentirse seguro.

 

Algunas recomendaciones al momento de establecer horarios y rutina:

  • Cuida especialmente los momentos de alimentación y descanso. Cuando un niño ha comido y dormido bien, está mucho más tranquilo y feliz.
  • El horario debe cubrir principalmente las necesidades de los niños y no supeditarse a las del adulto. Si tu hijo necesita dormir diez horas, debes asegurarte de que se acuesta a la hora que le permite descansar ese tiempo.
  • El horario debe respetarse. Es cierto que debemos ser flexibles con el tiempo y no agobiarnos cuando se modifica, pero no podemos dejar que el horario dependa, por ejemplo, de nuestro estado de ánimo. Si solemos acompañar a los niños a la cama en torno a las nueve y hoy estamos muy cansados porque hemos tenido un día duro, no podemos cogerles sin más y meterles en la cama una hora antes; ni permitirles que se queden hasta las diez porque hoy nos apetece jugar con ellos. Si se les enseña que el horario se puede cambiar porque sí, entonces ellos también exigirán esos cambios cuando les apetezca.
  • Anticipa a los niños el cambio de actividad. Es necesario que el niño conozca con un mínimo de antelación lo que va a suceder después. Ten en cuenta que tu hijo pequeño no entiende ni de horas ni de relojes y que eres tú quien va poniendo ese conocimiento con las rutinas. (https://www.fundacioncadah.org/web/printPDF.php?idweb=1&account=j289eghfd7511986&contenido=la-necesidad-de-habitos-y-rutinas-en-ninos-hiperactivos)

 

Como se explicó anteriormente es fácil establecer una rutina cuando los niños son pequeñitos, sin embargo si sus hijos tienen cuatro años o más pueden establecer la rutina diaria y ciertos límites a través de algunas estrategias como esquemas de rutina adecuados a su edad, gráficas de comportamiento, etc. siempre y cuando sean constantes en lo que el pequeño hace de dicha rutina un hábito.

 

Papás, vayan poco a poco, elijan la opción del día que más les preocupe y comiencen a establecer pequeños cambios, los niños suelen emocionarse y motivarse cuando se sienten parte de sus tiempos y actividades. Cuando se haya logrado establecer una rutina, ciertos límites, orden y estructura, sus hijos vivirán más seguros, más tranquilos y serán personitas que lograrán éxito en su vida ya que tendrán desarrolladas competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) que les permitan alcanzar lo que se propongan.

 

Jimena Coronado Del Valle.-

Lic. En Pedagogía

 

 

Bibliografía y fuentes de consulta.

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2018/06/28

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